Espacios laterales



sábado, 25 de septiembre de 2021

Arquitectura, estética y arte. La Universidad cisneriana de Alcalá de Henares (revisión; 1ª septiembre 2017)

 

Por Santiago Fernández Nistal

Pienso que la arquitectura no es solo estética, sino arte. Por lo menos en sus grandes manifestaciones. Con ello quiero decir que la arquitectura no debe ser contemplada simplemente como un conjunto de formas bellas y armoniosas que nos atraen emocionalmente, sino simultáneamente como una expresión simbólica de intencionalidad comunicativa. 

¡Cuántas veces me he parado en los miradores de Pajares tanto en días bruma y orvallo como en días soleados! Pero, ¿podemos considerar bello un paisaje natural? Tal vez. Esta es al menos la opinión mayoritaria. ¿Es, sin embargo, posible tomar un objeto natural por bello –tal y como comúnmente se entiende la belleza- sin que ello comporte alguna forma de comunicación, es decir, alguna forma de arte? Lo que en ese objeto pueda haber de arte es lo que como espectador estoy añadiéndole yo. Lo estoy recreando como el artista cuando pinta un paisaje. Le estoy suponiendo una intención comunicativa de la que carece. Porque nosotros siempre vemos algo de nosotros mismos -al menos a mí me pasa- en los paisajes por los que nos sentimos atraídos. Como le sucedía a Van Gogh. Por ello sus paisajes poderosos, violentos, agresivos, en los que la figura humana queda anonadada. Sin embargo, lo más sutil de calificar es la naturaleza de objetos bellos creados por el hombre con un simple fin decorativo como, por ejemplo, la mayor parte de los jardines públicos. Es difícil no reconocer, al menos, la intencionalidad de producir placer estético por parte de su creador. Lo mismo le pasa al arte abstracto. Es este un segmento que cabe dentro de lo que se denomina artes decorativas, que son un intermedio entre la simple estética y el arte, pero que nada tienen que ver con jardines como los de Versalles o los de la Granja de San Ildefonso, creados con la intencionalidad de sumergir a la corte real en el idílico mundo de una Arcadia feliz.

Y ahora vengamos al mundo del arte en sentido pleno. La arquitectura, por ejemplo, cuando se eleva a la condición de arte, no muestra su objeto simplemente como bello, sino cargado con una intencionalidad comunicativa. Valga como ejemplo la fachada de la Universidad cisneriana de Alcalá de Henares (o Colegio Mayor de San Ildefonso). Es un ejemplo de estética que nos cautiva. Una de las más bellas construcciones del Renacimiento. ¿Pero es solo esto? ¿Pura belleza? Cuando los turistas se pasean por delante de la fachada, unos admiran los detalles que un erudito guía les va señalando, mientras que otros prefieren dejarse atraer por la armonía del conjunto haciendo oídos sordos ante tanta verborrea. Bien está el saber enciclopédico para leer los detalles de la fachada. Bien está sentirse atraído por su armonía. Pero si no sabemos leer el conjunto nos perderemos su dimensión artística, lo que el autor quiso plasmar en piedra.

Mi método de interpretación de la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares podría aplicarse a cualquier creación artística: una novela, una película, una ópera o un poema lírico. Seré breve y me centraré en la calle central de su fachada -construida durante el reinado de Carlos V bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón-, que es el hilo conductor de toda la armonía del conjunto.

En lo más alto de la calle observamos a Dios creador, de quien proceden todas las cosas y de quien derivan todos los poderes. Como creador sostiene el mundo en su mano izquierda y bendice y otorga con su mano derecha los bienes a sus subordinados. La armonía de toda la fachada es un reflejo del orden y la belleza de la creación divina. Bajo Él, la calle central muestra una de sus creaciones: la jerarquía divina del poder.

Efectivamente, bajo Dios creador, en la segunda planta, los escudos de armas de Carlos V como rey y como emperador. Esta posición en la pirámide del poder nos indica que el emperador es el jefe supremo en la tierra. Y el enorme tamaño escultórico de este paño es un símbolo del tamaño del poder del emperador.

En la primera planta, bajo el emperador y en un discreto medallón sobre el balcón de la biblioteca, el obispo patrón de Toledo (de donde dependía Alcalá), San Ildefonso, como patrón del Colegio Mayor, muestra el báculo de su autoridad en una mano y el libro del saber en la otra. Este, muy valorado en el Renacimiento como hoy lo puede ser la tecnología, seguía mayoritariamente en manos del clero. A ambos lados del obispo, dos escudos del cardenal Cisneros. El dintel de este balcón se apoya sobre dos columnas que lo flanquean y el conjunto está custodiado por dos alabarderos imperiales. Esta posición de la Iglesia bajo el escudo de Carlos V, la protección de sus alabarderos y el diminuto tamaño del medallón de San Ildefonso y de los escudos del cardenal nos hablan del sometimiento del clero y del saber al emperador y de la poca cosa que en términos de poder se le otorga a la Iglesia. Nada en comparación con el enorme tamaño de los escudos del piso superior.

Y en la base de todos ellos, a ras de suelo, la puerta del pueblo, de estudiantes y profesores, que al pasar se humillan bajo el clero, el emperador y Dios y los reconocen investidos de un poder y una sabiduría cuya fuente es Dios mismo.

Esta fachada es una obra de arte en piedra que traduce a nuestros sentidos la ideología del poder de Carlos V como una creación divina. La armonía de formas de la fachada y el orden “maravilloso” de los poderes divinos y terrenales se conjugan con una única intencionalidad comunicativa. Ni que decir tiene que esta ideología era antitética de la ideología de la Iglesia de la época, pues esta se consideraba la primera en recibir el poder de Dios y afirmaba solemnemente que bajo ella estaban reyes y emperadores. La fachada del Colegio era pues a la vez una confesión de fe católica por parte del emperador, pero también una declaración muy agresiva contra las pretensiones teocráticas y medievales del papa y los obispos, y una declaración ideológica de Carlos V de su concepción cesaropapista del poder.

Tal vez esta breve explicación pueda servir de ejemplo para vuestras visitas de edificios históricos. Me sentiría generosamente pagado si os ha sido útil.


¿Y si el mundo fuera un vestido hecho de retales? Logos, semántica y realidad (revisión; 1ª julio 2018)

 

Por Santiago Fernández Nistal

La lengua es muy poco diferente de un vestidito de retales. De niño aprendemos frases como retales. Luego aprendemos a coser unos retales con otros y construimos frases o segmentos de frases. Mientras los aprendemos, se van precipitando uno a uno, en el fondo de nuestra mente infantil, aquellos prototipos y categorías implícitos que nos sirven para construir el mapa conceptual que ordena la realidad en nuestra cultura. Luego aprendemos a mezclar los retales de manera creativa para hacer variantes y con ello enriquecemos la lengua y el mapa semántico tanto nuestro como de nuestros interlocutores. Hasta que llega un momento en que el aprendizaje de retales nuevos casi se estanca. Poco más tarde se estanca la capacidad de mezclarlos. Y finalmente se cosifica el mapa de categorías. Y aquella realidad que emergía en nuestra conciencia ordenada por nuestro discurso es, al final, una realidad cosificada, objetivada. Una estúpida cosa. La lengua de la mayor parte de la gente es una reserva limitada de frases-retales, de categorías cosificadas y de reglas de costura. Pocas son las personas conscientes de que si no hay retal disponible o hilo de costura no hay semántica posible. El mundo del que hablamos solo es el mundo que podemos vestir con nuestras frases-retales. Un mundo semántico a la medida de nuestra limitada experiencia lingüística. En tales condiciones, ¿cómo es posible asegurar que hay un mundo definido de manera unívoca que trasciende al logos humano? ¿Por qué nos empeñamos en negar que todo lo que cae fuera de nuestro mundo semántico y de nuestro logos es, legítimamente, un agujero negro impensable e indecible? Considerar el mundo de ahí fuera, el mundo “no pensado”, como verdadero o falso es tan ingenuo como suponer que la lengua y la semántica nos vienen desde siempre con su vestidito, sus reglas de costura y la etiqueta de los modistos.


La sublime belleza del canto gregoriano (revisión; 1ª noviembre 2018)


Por Santiago Fernández Nistal

En los años 60 del siglo pasado el gregoriano fue expulsado de las iglesias y catedrales por la progresía del concilio Vaticano II que impuso una liturgia populista. Y se refugió en los conventos y monasterios. Pero desde hace unos diez años ya es frecuente asistir a cultos cristianos en iglesias y catedrales de Alemania, Francia y Estados Unidos que han reivindicado el retorno en fuerza del canto gregoriano. Y con razón. Porque es una joya que merece la más alta consideración de la sociedad.

Lo sublime es una categoría estética muy escasa y alejada del hombre moderno. El hombre medieval vivía inmerso en el sentimiento de lo sublime permanentemente, pero hoy en día es muy difícil saborearlo, dada nuestra concepción del hombre y del mundo. Lo sublime es el anonadamiento de la criatura y la inmensidad del creador. Lo sublime son los inmensos espacios celestiales dominados por la presencia omnipotente de Dios. Lo sublime es la luz celestial divina que desciende en mil colores a las oscuras profundidades de las catedrales para iluminar a los mortales. Lo sublime es el dilema del fiel atrapado entre la condenación eterna y la graciosa salvación de Dios. Lo sublime es ese pecador arrodillado ante el altar del sacrificio y el Dios omnipotente concediendo graciosamente su amor al pecador arrepentido. Por eso los cantos gregorianos gritan Kyrie eleison, Adoro te devote, Te Deum laudamus, O vos qui transites per viam, Veni Sancte Spiritus, Exaudi nos Domine, Miserere mei Deus, Stabat mater, Rorate coeli… en los que el pecador se humilla, suplica y sufre. Pero lo sublime es también el sentimiento de estar transportado a las regiones de luz divina. Por eso los cantos gregorianos exultan de júbilo en Victimae pascali laudes, Gloria in excelsis Deo, Sanctus… reconociendo el poder y la gloria del Dios salvador. Uno puede estar a años luz de la mística original implicada en tales cantos. Uno puede estar a cientos de años luz de esta concepción del hombre que espera recibir de lo alto y gratis un pan de salvación que le impone la humillación de su logos racional. Esta distancia es la que media entre el sentimiento de lo sublime y de todas las demás categorías estéticas que terminan donde termina el horizonte humano. Pero precisamente por eso, porque estoy a miles de años luz de semejante concepción, escuchar estos cánticos que me despiertan los demonios dormidos de mi soberbia, de mi humilde condición humana, de mi insignificancia existencial. Y me gusta. Me gusta infinitamente. Porque es una excelente catarsis para empatizar con la miseria humana. Con toda forma de miseria humana. Hasta la más repugnante.


La construcción del primer cristianismo


Santiago Fernández Nistal, La construcción del primer cristianismo. Categorías mentales y trasferencias. 1 vol. 15,24 x 22,86 cms., 245 págs. Publicado el 29 de agosto de 2021. 17,48 €. Próximamente en versión libro electrónico de Kindle.

Venta en www.amazon.es
Pinche EN EL LOGO para ir a la página de compra:
Presentar mi nuevo libro me suscita el orgullo y la satisfacción de compartir con amigos, seguidores y lectores mi reflexión filosófica sobre el modo en que los primeros predicadores del cristianismo pudieron construir, en apenas setenta años, un nuevo sistema de creencias tan alejado de las categorías de la biblia hebrea.

Este primer cristianismo fue heredero de Pablo de Tarso, no de los seguidores palestino-judíos de Jesús de Nazaret, y su predicación se realizó siempre fuera de Palestina en pueblos de cultura griega.

El primer relato cristiano no fue ciertamente el sistema final que se cerró en los grandes concilios cristológicos de los siglos IV al VI de la e.c., pero fue el núcleo duro de un nuevo credo religioso. Tan nuevo que las sinagogas del siglo I e.c. expulsaron de su seno a estos judíos seguidores de Jesús de Nazaret. Cosa inaudita en la historia del judaísmo, en el que convivían sectas tan dispares como saduceos, qumranitas y fariseos… y no digamos la distorsión de la doctrina tradicional que confesaban los judíos alejandrinos seguidores de Filón de Alejandría. El judaísmo de la época era una casa muy grande en la que cabían todos los judíos. Pero algo extraordinario debieron de ver los jefes de las sinagogas que hacía incompatible su judaísmo con la predicación de estos judíos helenizados seguidores de Jesús.

La obra que hoy presento se compone de cinco capítulos. Los cuatro primeros repasan las categorías mentales que definían las dos culturas de las que depende el credo cristianismo, la cultura judía y la cultura griega. Porque judíos fueron todos los primeros predicadores, salvo, tal vez y con muchas dudas, el evangelista Lucas. Pero el judaísmo no era un credo unívoco en la época. Por eso le dedico tres capítulos a su estudio. En primer lugar, el judaísmo tradicional, presente en la biblia hebrea, fundador del monoteísmo, de la noción de pecado y de la cólera divina contra los pecadores. Luego, el judaísmo de la época en la que Grecia primero (siglo IV a.e.c.) y Roma posteriormente (siglo I a.e.c.) fueron los dueños y gobernantes de Israel. Se trata del judaísmo vigente todavía en la época de Jesús de Nazaret, un judaísmo muy helenizado en sus principales creencias como la del alma inmortal a la que le esperaba un destino de gozo o castigo en el más allá. Y en tercer lugar el judaísmo de vocación universalista de los judíos alejandrinos, liderado por Filón de Alejandría en el siglo I a.e.c., basado en una traducción del sistema hebreo de categPresentar mi nuevo libro me suscita el orgullo y la satisfacción de compartir con amigos, seguidores y lectores mi reflexión filosófica sobre el modo en que los primeros predicadores del cristianismo pudieron construir, en apenas setenta años, un nuevo sistema de creencias tan alejado de las categorías de la biblia hebrea.Presentar mi nuevo libro me suscita el orgullo y la satisfacción de compartir con amigos, seguidores y lectores mi reflexión filosófica sobre el modo en que los primeros predicadores del cristianismo pudieron construir, en apenas setenta años, un nuevo sistema de creencias tan alejado de las categorías de la biblia hebrea.orías mentales dentro del sistema platónico y estoico de categorías filosóficas. El capítulo cuarto está dedicado a las categorías mentales griegas y romanas que influyeron en la construcción del cristianismo más de lo que suele creerse, tales como la relevancia de la filiación adoptiva, la divinización de reyes y emperadores, la importancia de los cultos de misterios con sus ritos y su introducción de la creencia en un alma inmortal y la audiencia popular de los milagros.

La obra concluye con un capítulo de reflexión y comparación. En él me pregunto por el posible origen de algunas creencias cristianas, como el valor redentor de la muerte de Jesús, imposible de ser considerada un sacrificio, o la figuración que realizan Pablo y los evangelistas de un Jesús resucitado sin precedentes en la biblia hebrea. Lo mismo hago con los ritos cristianos del bautismo y la “cena del Señor”, con la creencia en un alma inmortal, con la filiación divina de Jesús ...

Ofrezco a continuación el índice del libro y algunas páginas escogidas al azar.


Índice

Presentación

1.- Categorías mentales de la biblia hebrea
1.1.- Monoteísmo    
1.2.- Pecado, sacrificio y perdón    
1.2.1.- El sacrificio de Isaac como arquetipo            
1.2.2.- Pecado y sacrificio antes del exilio babilónico
1.2.3.- El sacrificio de la Nueva Alianza
1.2.4.- Cantos del Siervo de Yahvé
1.3.- Dios contra Faraón o el sentido providencialista de la historia
1.4.- La promesa, la alianza y el mesías
1.5.- Antropología y moral

2.- Categorías de la literatura intertestamentaria
2.1. Políticas helenísticas en Palestina
2.2.- ¿Qué se entiende por literatura intertestamentaria?
2.3.- Los vivientes del seol y el alma individual
2.4.- La resurrección de los que duermen en el polvo
2.5.- Mesías escatológicos
2.5.1.- El hijo de hombre de Daniel 7
2.5.2.- Figuras mesiánicas en Qumrán
2.5.3.- El mesianismo en el Libro de Henoc
2.6.- Demonios y ángeles a la conquista del individuo
2.7.- La sacramentalización en Qumrán
2.8.- Un período de grandes cambios

3.- El judaísmo alejandrino
3.1.- Biblia Septuaginta
3.2.- Filón de Alejandría
3.2.1.- Figuras bíblicas como antecedentes del Logos de Filón
3.2.2.- Dios
3.2.3.- El Logos
3.2.4.- Antropología y escatología

4.- Categorías de la cultura grecorromana
4.1.- Humanos como dioses
4.2.- Entre el héroe homérico y el sabio estoico
4.3.- Muerte vicaria
4.4.- Cultos de misterios
4.4.1.- Cuestiones previas
4.4.2.- Dionisismo
4.4.3.- Orfismo
4.4.4.- Eleusis
4.4.5.- Platón versus misterios
4.5.- La historia y el “discurso verdadero”
4.6.- Charlatanes y milagreros ambulantes

5.- Trasferencias en el primer cristianismo
5. 1.- Jesucristo y el monoteísmo
5. 2.- La muerte de Jesús de Nazaret como salvífica
5. 3.- La teología del bautismo y “cena del Señor”
5. 4.- ¿De dónde proceden las figuraciones de Jesús resucitado?
5. 5.- ¿Cuál es la matriz cultural de la idea cristiana del alma?
5. 6.- El pecado, el yo interior y la moralidad
5. 7.- Satanás y la satanización de los enemigos
5. 8.- Excepcionalidad de la “historia” de Jesús de Nazaret

Bibliografía citada
Sobre el autor


Algunas páginas al azar:

Página 12
… hebrea las raíces de la totalidad de los temas del NT porque nos escandalizamos de que la revelación cristiana esté compuesta de retales paganos nunca podremos entender el cristianismo primitivo so pena de enredarnos en explicaciones ridículas y rocambolescas. Fue a partir de las conquistas de Alejandro Magno y la asignación de Palestina al reino helenístico de los Lágidas de Egipto primero y luego arrebatada por los Seléucidas de Siria cuando las ideas tradicionales de muchos judíos palestinos sufrieron una auténtica revolución. Por sí solo, el Libro de Henoc puede servir para dar una idea bastante ajustada de la poderosa helenización de Palestina. Redactado durante los tres siglos anteriores a la era común, revolucionó las creencias escatológicas y antropológicas con la idea de un alma inmortal inspirada en las creencias órficas como mascarón de proa. Revolución que convulsionó también, a modo de réplica, las ideas mesiánicas y de organización política y religiosa. Lo esencial de las ideas de este judaísmo helenístico lo heredará el cristianismo. Pero no todo el judaísmo palestinense siguió la senda helenística del Libro de Henoc. La antropología de la carne de la biblia hebrea la encontramos reivindicada con los tintes de la más cruda realidad de la muerte como único final posible en Qohelet. También Daniel …

Páginas 24-25
… la primera, sino la más importante. Contiene los libros que nosotros conocemos como Pentateuco. Son cinco libros que narran la “historia” de los triunfos del pueblo judío concedidos por Yahvé, su Dios, y los duros castigos que este infringió a sus enemigos. Son libros escritos para infundir el temor de Dios en el corazón de todo judío como medio de presión para el cumplimiento de la Ley. Libros densos en preceptos legales, que enuncian tanto los grandes temas sociales y fiscales como los detalles más minuciosos de las actividades cotidianas: leyes sobre el culto, los sacrificios, la idolatría, la comida, el matrimonio, el adulterio, el divorcio, lo puro y lo impuro, los diezmos, el trato de los esclavos, las fiestas, el ejercicio de justicia, los mojones de las propiedades, el préstamo con interés... Listas interminables de preceptos y sus castigos correspondientes. La Ley, siempre la Ley. Una ley revelada por su Dios, omnipresente, obsesiva, asfixiante, sin tregua para las divergencias individuales. Las pulsiones instintivas de los individuos estaban cercenadas de raíz. Es cierto que todos los pueblos han sometido los impulsos e instintos individualistas en virtud de las necesidades sociales. Pero las grandes culturas vecinas a la judía poseían ámbitos marginales, protegidos incluso por divinidades, a los que la presión sociopolítica no llegaba. Eran ámbitos de libertad y de placer individual. Pero la legislación judía no cedía ámbito alguno al capricho individual. Todo placer individual estaba prohibido. Todas las energías estaban sometidas al servicio de las necesidades públicas y a la urgencia por subsistir frente a enemigos poderosos. El tamaño de Yahvé terminó siendo el adecuado a este imperativo sociopolítico. Yahvé era el más grande, el más poderoso y habitaba en lo más alto de los cielos. Con su aliento destruía los ejércitos enemigos, aniquilaba todos los dioses y derribaba las murallas. Su poder era tal que con su sola palabra el caos se había ordenado en el principio y él existía desde antes que el mundo fuera. Era, además, un Dios omnisciente. No había escondite posible ante su mirada. Este tipo de Dios que escrutaba la interioridad del corazón fue la creación de los profetas nacionalistas del exilio babilónico (586-537 a.e.c.) para evitar la dilución cultural y étnica del grupo judío en Babilonia. ¡Hasta en la intimidad de la conciencia obligaba su Ley! Y el objetivo, siempre el mismo: utilizar todas las energías físicas y psíquicas de cada judío al servicio de los intereses sociales y políticos. La autoridad del Dios de Israel era absoluta, autoridad en lo público, en lo privado y en lo íntimo. Interioridad, sí, pero expuesta a la mirada de Dios y sancionada públicamente. Tal es la creación de los profetas. Una mirada que resultó ser más eficaz que todos los grandes ejércitos de la Antigüedad. La larga evolución del pueblo judío desde el henoteísmo primitivo hasta el riguroso monoteísmo universal de los profetas muestra cómo la verdadera función simbólica de este no era otra que colocar una barrera antidilución infranqueable entre la pequeña, insignificante y amenazada etnia judía y sus muchos y poderosos enemigos. Una barrera que es la afirmación rotunda de la voluntad incontestable de la etnia judía de construir sobre sus débiles cimientos demográficos un pueblo …

Páginas 213-214
… Pablo de los primeros discípulos de Jesús y en cuales innova? Para los judeocristianos de Jerusalén, discípulos históricos de Jesús que tenían información de primera mano, este había sido el rey Mesías del inminente fin del mundo que esperaban para expulsar a los romanos del territorio de Israel. Jesús había sido crucificado por decirse rey Mesías y había sido sepultado, pero había resucitado y volvería muy pronto. No expulsaría a los romanos por la fuerza de las armas, sino gracias a la omnipotencia de Dios mostrada en su Mesías y restauraría el reino de Dios, es decir, el reino de Israel. Esperanza política coherente con la promesa abrahánica y con la alianza como garantías para el estado de su triunfo político sobre las demás naciones. Pero en la literatura intertestamentaria y con la posibilidad de una vida en el más allá, los judíos pecadores no participarían del triunfo escatológico de color político. O sea, que los judíos justos - vivos unos y esperando la resurrección otros- eran los únicos humanos que tenían garantizado el triunfo. De estos judeocristianos de Jerusalén heredó Pablo la muerte y la resurrección de Jesucristo, las apariciones del resucitado y la inminencia de su regreso como rey Mesías para instaurar el triunfo político de Israel sobre las naciones en el fin del mundo. También es casi seguro que heredó el bautismo de Jesús por Juan Bautista (como rito de arrepentimiento y sin la teofanía), pieza evangélica que todos los especialistas del Jesús histórico dan por auténtica. Pero no pudo heredar ni su teología de la reconciliación de los gentiles con Dios mediante la muerte voluntaria de Jesus en la cruz ni su teología del bautismo ni su teología de la cena del Señor, lógicamente ignoradas en el credo judeocristiano por ser innecesarias para su esperanza escatológica y que tampoco obedecían a categorías tradicionales reconocibles para un judío. En tales condiciones no cabe esperar que la salvación ofrecida a los gentiles en la persona de Jesucristo hubiera sido propuesta por Pablo basándose exclusivamente en tradiciones...

Hoy presento mi libro Mitos de Unamuno (revisión; 1ª octubre 2017)


Santiago Fernández Nistal, Mitos de Unamuno. Edición libro electrónico Amazon Kindle 2017. 0,99 €

Abstract

La filosofía de Unamuno impacta en el lector como un discurso fundado, no tanto en conceptos, sino en imágenes, a las que el autor considera como el motor del conocimiento y de las grandes creaciones humanas. Mi objetivo es mostrar cómo Unamuno desarrolla este proceso de conocimiento y creación en sus mitos más relevantes y analizar, en la conclusión, la legitimidad del discurso filosófico fundado en imágenes.

En la primera parte del libro, repaso las experiencias sobre las que Unamuno construye su imaginario filosófico y religioso. En primer lugar, una experiencia radical de la muerte como aniquilación total de la conciencia, a la que llega tras renunciar a su ingenua fe infantil en el infierno. En segundo lugar, la experiencia de las posibilidades y de los límites de la razón. Y en tercer lugar, la obsesión por la inmortalidad.

En la segunda parte, muestro cómo Unamuno, basándose en estas experiencias, construye su mundo mítico personal. Tres son los mitos que presento. En primer lugar, el destierro de su paraíso infantil, Bilbao, una historia de color darwiniano. En segundo lugar, la conciencia universal, un ensueño sobre el destino final de la historia humana. Y en tercer lugar, el mito de la lanzadera, un mito con resabios de eterno retorno, en el que el autor vuelve al paraíso perdido de la infancia. No se trata de mitos anecdóticos dentro de su filosofía, sino de la columna vertebral de todo su discurso.

Sin embargo, el objetivo último de este ensayo no es tanto presentar unos mitos cuyo eco histórico fue nulo, sino mostrar cómo Unamuno hace de la imaginación y del imaginario su método filosófico. Por ello, en la conclusión, reivindico el valor de la imaginación – y con ello el del método unamuniano- como punta de lanza del pensamiento.

Venta en Amazon. Versión Kindle, precio 0,99 €. Pinche EN EL LOGO para ir a la página de compra:

He aquí el índice de llibro

Prólogo a la edición en Amazon Kindle 2017

Introducción: UN MITO NO ES UNA HISTORIA FALSA

PRIMERA PARTE: LAS RAÍCES DEL UNIVERSO MÍTICO DE UNAMUNO

Capítulo primero. LA EXPERIENCIA DE LA MUERTE

Capítulo segundo. LA EXPERIENCIA COGNITIVA

1.- Verdad, razón e imaginación

2.- El conocimiento lógico

3.- El conocimiento por la fe

Capítulo tercero. LA LUCHA POR LA SALVACIÓN

1.- Del individuo a la persona

2.- De las dudas del ángel al sosiego de la bestia

SEGUNDA PARTE: MITOS DE UNAMUNO

Capítulo cuarto. MITOLOGÍA DE LOS ORÍGENES

Capítulo quinto. MITOLOGÍA DE ULTRATUMBA

1.- La conciencia universal

2.- Infierno

3.- Experiencia mística de la conciencia universal

Capítulo sexto. LA LANZADERA, UNA EXPERIENCIA MÍSTICA A CONTRATIEMPO

CONCLUSIÓN

APÉNDICES

1.- Cronología de Unamuno

2.- Obras citadas de Unamuno y siglas de citación

 

A continuación ofrezco una pequeña muestra del capítulo sexto de Mitos de Unamuno

...

a) Hay una pequeña diferencia entre el mito del eterno retorno y el de la lanzadera. En el eterno retorno, el fin de los tiempos es la recuperación del principio, debido a la noción cíclica del tiempo. La razón de fondo es que el devenir no hace sino desgastar la fuerza primordial. El tiempo llega casi exhausto a su término, pero allí recupera de nuevo su fuerza. En la lanzadera, para llegar al principio hay que retroceder, debido a la noción lineal del tiempo, que Unamuno acepta ya con espontaneidad:

Bien, ¿y si al llegar eso que llaman el fin del mundo empezara la lanzadera del tiempo a tejer en sentido inverso - o a destejer-, si se invirtiese la película de la historia natural y universal y volviera todo a vivir en sentido inverso hasta llegar al que llamamos principio del mundo y vuelta a empezar? Es una imaginación tan trágica como la del retorno eterno de Nietzsche y no menos plausible ni menos probable. Al progreso seguiríase el retroceso, a la llamada evolución la involución. Y se cerraría el círculo. Para empezar de nuevo.

b) ¿Pero cómo es posible retroceder en el tiempo? La historia es correlativa de una contrahistoria en la que recuperamos el tiempo de la creación. Es este un tema del más auténtico Unamuno. Ya en los años jóvenes de En torno al casticismo nos dice que el presente momento histórico tiene su correlato y su fundamento en la intrahistoria:

Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa demillones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que, como las madréporas suboceánicas, echa las bases sobre las que se alzan los islotes de la Historia. Sobre el silencio augusto, decía, se apoya y vive el sonido; sobre la inmensa Humanidad silenciosa se levantan los que meten bulla en la Historia. Esa vida intrahistórica, silenciosa y continua como el fondo mismo del mar, es la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentida que se suele ir a buscar en el pasado enterrado en libros y papeles y monumentos y piedras.

Años más tarde, en Niebla, precisará su idea:

Por debajo de esta corriente de nuestra existencia, por dentro de ella, hay otra corriente en sentido contrario; aquí vamos del ayer al mañana; allí se va del mañana al ayer. Se teje y se desteje a un tiempo. Y de vez en cuando nos llegan hálitos, vahos y hasta rumores misteriosos de ese otro mundo, de ese interior de nuestro mundo. Las entrañas de la historia son una contrahistoria, es un proceso inverso al que ella sigue. El río subterráneo va del mar a la fuente.

Es posible que estas dos corrientes inversas no sean más que el espejismo de quien va en el tren y piensa que el paisaje corre en sentido inverso; es muy posible que sólo haya un “tiempo que corre" y un "tiempo que queda", un "presente histórico" y un "presente permanente". De todas formas no hay diferencia alguna entre hablar de "debajo de la historia" y "antes de la historia" pues el "ahora" y el "antes" son idénticos en esta noción del tiempo en la que nada hay deHE AQUÍ EL ÍNDICE DEL LIBROHE AQUÍ EL ÍNDICE DEL LIBRO nuevo, lo que ha de ser ha sido ya. Por eso puede decir Unamuno: "Tropezamos con el pasado al avanzar". Este modo de pensar el tiempo debió de inspirárselo su experiencia de la guerra carlista en el Bilbao de su infancia, el Bilbao de 1874. En un nivel muy alejado de su realidad estaban los dos bandos militares y las bombas sobre Bilbao. Pero en el otro, en el bando en el que la historia era siempre la misma, estaba él y su abuela doña Salomé y sus pasteles. Estos dos tiempos se entrecruzan incesantemente en toda su novela Paz en la Guerra, pero nunca interactúan. El tiempo de los militares y políticos es el tiempo que pasa. El tiempo de las gentes sencillas es el tiempo que permanece, las entrañas de la historia, el tiempo eterno, la intrahistoria.

c) Repetidamente llama "trágica" Unamuno a esta figuración al igual que a la de Nietzsche. En La agonía del cristianismo hay un texto que nos introduce en esta forma de agonía. En 1922 visitó el autor la Trapa de Dueñas, cerca de Palencia. Los monjes cantaban una salve a Nuestra Señora, ante una imagen de la Virgen gestante, y nos dejó este comentario:

Era un canto de cuna, una brizadora para la muerte. O mejor para el desnacimiento. Parecía que soñaban en ir desviviéndola, en retornar a la infancia, a la dulce infancia, en sentir en los labios el gusto celestial de la leche materna y en volver a entrar en el abrigado y tranquilo claustro materno para dormir en ensueño prenatal por los siglos de los siglos, per omnia saecula saeculorum. Y esto, que tanto se parece al nirvana búdico -concepción monástica-, es también una forma de agonía, aunque parezca lo contrario...


*******

La philosophie d'Unamuno choque le lecteur comme un discours fondé non sur des concepts, mais sur des images, que l'auteur considère comme le moteur de l'histoire humaine. Mon but est de montrer le processus de la pensée d'Unamuno dans certains de ses mythes les plus importants et d'analyser, dans la conclusion, la légitimité du discours philosophique basé sur des images.

Dans la première partie du livre, je passe en revue les expériences sur lesquelles Unamuno construit son imagerie philosophique et religieuse. D'abord, une expérience radicale de la mort comme l'anéantissement totale de la conscience, à laquelle il arrive après avoir renoncé à sa croyance d'enfant en l'enfer. Deuxièmement, l' expérience des possibilités et des limites de la raison. Et troisièmement, l'obsession de l'immortalité .

Dans la deuxième partie du livre, je montre comment Unamuno, sur la base de ces expériences, construit son monde mythique personnelle. Ce sont trois les mythes que je présente. Premièrement, l'exil de son paradis de enfance, Bilbao, une histoire aux couleurs darwiniennes. Deuxièmement, la conscience universelle, une rêverie sur la destination finale de l'histoire humaine. Et troisièmement, le mythe de la navette, un mythe avec l'arrière-goût de l'éternel retour où l'auteur regagne de nouveau l'enfance perdue. Ce ne sont pas des mythes anecdotiques dans sa philosophie, mais l'épine dorsale de l'ensemble de son discours.

Cependant, le but ultime de cet essai n'est pas tant de présenter certains mythes dont l'écho historique a été nul, mais de montrer comment Unamuno fait de l'imagination et de l'imaginaire sa méthode philosophique. C'est par là que, dans la conclusion, je reclame la valeur de l'imagination - et donc de la méthode d'Unamuno- en tant que fer de lance de la pensée.

*******

The philosophy of Unamuno impacts on the reader as a discourse founded not on concepts, but in images. The author considers the images as the engine of human thought. My goal is to show this process in creating some of his most important myths and I analyse, in the conclusion, the legitimacy of philosophical discourse based on images.

In the first part of the book I review the experiences on which Unamuno builds his philosophical and religious imagery. First, a radical experience of death as total annihilation of consciousness, on which he comes arrives at after giving up his naive childlike faith in Hell. Secondly, I review his experience of the possibilities and the limits of reason and finally, his obsession with immortality.

In the second part of my book I show how Unamuno, based on these experiences, builds his personal mythical world. There are three myths that I present: in the first place, the exile of his childhood paradise, Bilbao, a story in the Darwinian colours, secondly, I examine the universal consciousness, a reverie about the final destination of human history, and thirdly, I engage a review of the myth of the shuttle - a myth with the aftertaste of the eternal return-, where the author regains his lost childhood. These are not anecdotal myths within his philosophy, but the backbone of his entire discourse.

However, the ultimate goal of my essay is not so much to present some myths whose historical impact was void, but to show how Unamuno’s philosophical method is built on imagination and imaginary. Therefore, my conclusion is a claim for the value of the imagination –i.e. Unamuno’s method-- as the spearhead of his thought and anybody’s thinking.